
Porque los bugs a veces pueden regalarnos momentos impagables como este. El señor foca-monje de la tribu Comosellame me ha enviado a meditar dando un garbeo por el aire, y en vez de transformarme en algún tipo de aguilucho o ir subida en la nube Kinton, he ido volando de esta guisa por Rasganorte. Mi reputación a la porra, pero lo que me he reído... no tiene precio!! (ojalá no lo tuviera, porque necesito 5000 gold para la montura voladora rápida...).
Aparte de esta anécdota, mis vivencias por El Glaciar han sido interesantes y variadas: misiones infinitas, paliza épica en El Nexo hasta decir "basta" y paliza no tan épica propinada por una Caballero (Dama?) de la Muerte de nivel 80 (elfa de sangre, por supuesto...) manca hasta dejárselo de sobra.
Pero como a estas horas Azeroth está muy concurrido y no hay quien mate nada, me retiro a descansar que ya el cansancio me hace ver el mar más cerca de lo que lo está en realidad y mis aventuras de hoy han terminado conmigo estampada contra la arena de una cala por calcular mal las distancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario